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martes, 23 de septiembre de 2008

Ciudad

Caminando por la ciudad puedo ver las calles antiguas con adoquines y las nuevas erosionadas por la lluvia ácida, calles de cemento, cementerios de vida y tierra fresca, bajo las construcciones corre agua, piel y lágrimas de pudor.

Edificios crecen de las telarañas, rompen el cielo y las montañas, tapan tu mirada y se juntan en las alturas cerrando tus sueños y la libertad que inspira mirar hacia arriba.

Ventanas, estatuas, escudos y veredas; voy pensando en que todo es una mentira y que vivimos atrapados por lo que hemos creado, libros, clases, moral, leyes, todas limitaciones de nuestras mentes.

Sigo mi recorrido veo pasto, perros y mas camino, gente semimuerta en el metro y vivos pidiendo en los pasillos, las calles ahorcan a mis pies y el asfalto llama a anular mis sentidos.

Humo entra en mis pulmones, lejos se ven montañas, cerros y otros colores, la vida pasa ante mis pestañas y solo deja una incertidumbre que devora mil vacíos y animas aletargadas.

La ciudad sigue ahí como algo fijo e imperecedero, rompe el río y condena a los heridos, llama a voces a caminar y no mirar a los demás, te pierde en las lagañas y aflora tu propia idea de auto encierro.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Que caigan los muros!

Con sus risas y colores de bien

Las horas siempre les marcaron verdades.

El inevitable flagelo del dolor nunca los tocó

Mi lucha desapareció.

Quiero quemar las paredes

Y controlar sus llantos.

La vida es una falacia que ellos construyen

En sus autos y edificios

Las hojas aun caen negras

Y los mustios ojos lloran lluvia ácida.

Todo es una mentira,

Las paredes reclaman vida,

que caigan los muros y el sol queme el cemento,

mi alma aun espera el fin del tormento.

Caigan muros de lamentos.

Desesperanza y rabia ustedes solo quieren labia.

Resurge apatía enclaustrada,

Odio tus manos apergaminadas.