No se que historia se escribirá a partir de estos mares que emprendimos juntos, quizá los ocasos no lleguen y sólo las nubes y la lluvia acompañen mi solitario camino nuevamente.
Estas ahí como entre nubes, oculto tras un velo de misticismo y sensualidad, expectante a que yo pueda sanar tu corazón o quizás simplemente la culpa te carcome por un falso amor.
Amé el sabor de tus pestañas, la electricidad de tus labios y el olor de tus ojos como nunca antes lo había hecho, el destino es cruel, estas aquí y a la vez demasiado lejos como para hacerte feliz.
miércoles, 1 de febrero de 2012
domingo, 18 de diciembre de 2011
Sensibilidad y cordura
Cordura se me escapa de las manos, se escabulle lentamente entre mis dedos y no puedo hacer nada para recuperarla. Cae al suelo y la miro con la apatía de siempre, está ahí a mi alcance pero ya no puedo hacer nada más por ella, me mira ofendida y me dice que nunca hice nada por complacerla.
Días antes nos habíamos reconciliado por primera vez en nuestras vidas, nos llevábamos bien y reinaba la alegría. Pero ella siempre supe que era de carácter volátil y que no soportaba bien a sensibilidad que siempre me acompaña por lo que con un arrebato de nostalgia cordura me abandonó completamente, me dijo que me las arreglara sola, que si sensibilidad quería ser parte tan activa de mi vida me olvidara de ella.
Y así fue, cordura emprendió nuevos rumbos y sensibilidad se quedo como mi única compañera de vida.
Días antes nos habíamos reconciliado por primera vez en nuestras vidas, nos llevábamos bien y reinaba la alegría. Pero ella siempre supe que era de carácter volátil y que no soportaba bien a sensibilidad que siempre me acompaña por lo que con un arrebato de nostalgia cordura me abandonó completamente, me dijo que me las arreglara sola, que si sensibilidad quería ser parte tan activa de mi vida me olvidara de ella.
Y así fue, cordura emprendió nuevos rumbos y sensibilidad se quedo como mi única compañera de vida.
El faro
Voy navegando perdido y desorientado por los mares de la discordia, a lo lejos diviso una luz y asumo que viene de un faro, te imagino perfecta y soñadora, sentada, esperándome y añorándome.
Cada vez me hundo más en este camino de agua eterna, mi alma se diluye junto a los peces pecaminosos que guían mi solitario viaje, otra vez aquel faro sale a mi encuentro y acompaña mi solitaria agonía.
Te oigo entre sueños, cantas una triste canción, me esperas, me sueñas, estamos conectados, nos pensamos, pero puede ser que todo esto sea un simple sueño y no existas realmente, quizá seas una alucinación para hacerme compañía, la soledad no me sienta bien pero ella me necesita.
Escribo sobre ti en la inmensidad de este mar tan cruel que con risas de bruma se burla de mi letanía, te busco en la distancia de mis sueños y se que estas ahí aguardándome en el borde de lo que no es cierto, existiendo en aquel faro solo en mis sueños.
Cada vez me hundo más en este camino de agua eterna, mi alma se diluye junto a los peces pecaminosos que guían mi solitario viaje, otra vez aquel faro sale a mi encuentro y acompaña mi solitaria agonía.
Te oigo entre sueños, cantas una triste canción, me esperas, me sueñas, estamos conectados, nos pensamos, pero puede ser que todo esto sea un simple sueño y no existas realmente, quizá seas una alucinación para hacerme compañía, la soledad no me sienta bien pero ella me necesita.
Escribo sobre ti en la inmensidad de este mar tan cruel que con risas de bruma se burla de mi letanía, te busco en la distancia de mis sueños y se que estas ahí aguardándome en el borde de lo que no es cierto, existiendo en aquel faro solo en mis sueños.
Mi maldición
Odio tener tanto miedo, odio ser tan sensible, odio ser como soy.
Tengo miedo de querer, de confiar y que me vuelvan a hacer tonta.
Quiero entregar todo, dar lo que hay en mí, pero me paralizo y me estanco, no se en quien creer, no se en quien confiar, no quiero ser una más, no quiero que esto vuelva a pasar.
Me encantaría estar curtida, que no me importara nada, no tener mente ni corazón, ser una cualquiera y lanzarme a la vida, tener una cama plagada de hombres, nada de amor y que no sea tema para mí.
Ojala pudiera andar por las calles sin sentir nada, pararme y que no me importe la gente, no sentir, no tener esta sensibilidad maldita, por que de verdad es una maldición ser así.
Odio sufrir tanto por cualquier cosa, querer que todo sea perfecto, sólo ver blanco y negro, mirar el precipicio tan fácilmente, es que para mi es terrible no ser querida, ser una más, pasar como si nada por la vida de otra persona, ¡¡¡¡¡es terrible sentirme así!!!!!
Me encantaría ser del montón, no querer a la gente, andar como si nada por la vida….vivir y no sentir.
Tengo miedo de querer, de confiar y que me vuelvan a hacer tonta.
Quiero entregar todo, dar lo que hay en mí, pero me paralizo y me estanco, no se en quien creer, no se en quien confiar, no quiero ser una más, no quiero que esto vuelva a pasar.
Me encantaría estar curtida, que no me importara nada, no tener mente ni corazón, ser una cualquiera y lanzarme a la vida, tener una cama plagada de hombres, nada de amor y que no sea tema para mí.
Ojala pudiera andar por las calles sin sentir nada, pararme y que no me importe la gente, no sentir, no tener esta sensibilidad maldita, por que de verdad es una maldición ser así.
Odio sufrir tanto por cualquier cosa, querer que todo sea perfecto, sólo ver blanco y negro, mirar el precipicio tan fácilmente, es que para mi es terrible no ser querida, ser una más, pasar como si nada por la vida de otra persona, ¡¡¡¡¡es terrible sentirme así!!!!!
Me encantaría ser del montón, no querer a la gente, andar como si nada por la vida….vivir y no sentir.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Pasión y miedo
Emprendiendo nuevos caminos, desentrañando nuevos mares, aquí voy con mi coraza aún estancada.
Corazón en tinieblas quiere todo entregar, dejar los miedos atrás y atreverse a amar, un parto en cada palabra, temores en cada mano y alegría en cada añoranza.
Mostrar el desgarro en el alma, temer el ocaso en piel ajena, dar todo de sí y esperar todo a cambio, el miedo sigue en el alma.
Las libélulas revolotean en sus entrañas, el olor a humedad y a soledad se mezclan con el de su abrazo intacto, el aire se impregna de aquella fragancia y canta una canción que llega a ella en cada reminiscencia de pasión.
Pino y eucalipto bajo la luz del arcoiris van dictando mi camino, cuando un olor penetra mi alma, cuando una pasión se remite a tu aura, cuando el miedo aun domina mi actuar.
Corazón en tinieblas quiere todo entregar, dejar los miedos atrás y atreverse a amar, un parto en cada palabra, temores en cada mano y alegría en cada añoranza.
Mostrar el desgarro en el alma, temer el ocaso en piel ajena, dar todo de sí y esperar todo a cambio, el miedo sigue en el alma.
Las libélulas revolotean en sus entrañas, el olor a humedad y a soledad se mezclan con el de su abrazo intacto, el aire se impregna de aquella fragancia y canta una canción que llega a ella en cada reminiscencia de pasión.
Pino y eucalipto bajo la luz del arcoiris van dictando mi camino, cuando un olor penetra mi alma, cuando una pasión se remite a tu aura, cuando el miedo aun domina mi actuar.
martes, 1 de noviembre de 2011
La última cena (Historia ficticia sobre un suicidio no tan ficticio.)
Éramos los mejores amigos desde niños, no necesitábamos palabras para entendernos ya que a cierta edad aún infantil alcanzamos un nivel parecido a la telepatía él sabia cuando yo lo necesitaba y él me conocía tanto que no necesitaba preguntar.
Tuvimos una niñez feliz, creo que si no hubiéramos estado unidos a tan corta edad hubiera sido un infierno para ambos, el con sus problemas y yo con los míos. En la adolescencia crecimos y maduramos juntos pero en esa etapa de nuestras vidas comenzaron las crisis, de ambos. Un simple juego o una travesura ya no alcanzaban para mitigar el dolor ante nuestros vacíos, cada vez más sentíamos el peso de la sociedad sobre nosotros, el peso de ser diferente en este mundo donde nadie te tiende una mano ni acoge cuando tu corazón esta tan hinchado de sentir que comienza a sangrar a raudales, así éramos los dos, un par de almas sensibles incomprendidas por los demás, pero en él había algo diferente, siempre me sentí como la fuerte, al igual que él me quebraba con mucha facilidad como el ala de una mariposa o una hoja seca en otoño pero siempre en mi renacían las esperanzas, era una guerrera, una luchadora, sabía que si me caía debía volver a pararme dispuesta a caerme de nuevo y volver a aprender, pero él no, cuando el mundo lo tiraba al abismo todo terminaba para él, eran semanas tratando de sacarlo adelante.
En algún momento me di cuenta de que las cosas ya no eran como antes, sus esperanzas de salir de las tinieblas en las que se sumía esporádicamente eran cada vez menos sinceras, me decía que pronto estaría bien sólo para hacerme sentir tranquila, pero yo notaba que mi amigo iba extinguiéndose de a poco.
Y llegó aquella edad en donde uno quiere estirar las alas y ser libre, volar lejos y bajo sus propias normas y expectativas, ahí los problemas se dilucidaron con mayor fuerza, mi amigo probó el alcohol y un cortocircuito inminente traspasó las fronteras de su autocontrol. Esa noche no estaba con él y aún siento culpa por ello, me entere por otros amigos en común que me llamaron para darme la alarmante noticia, había tratado de suicidarse, me costó mucho asumirlo aunque de cierta manera intuía que alguna vez iba a suceder, se veía en sus ojos que no apreciaba la vida.
De ahí en adelante pasó ante mis pestañas una sucesión de hechos que me hicieron darle una opción increíble a toda esta historia, la relataré más adelante.
Pidió perdón cientos de veces a todos, hubo quienes lo insultaron y trataron como lo peor, yo simplemente lo abrasé, no creo que la mejor manera de tratar a alguien que quiere morir sea haciéndolo sentir aún peor, además era mi hermano, en algún momento me prometí apoyarlo siempre, pase lo que pase, estar ahí para el cuando me necesitara y ese era el momento por excelencia. Pero las cosas no mejoraron, sus sonrisas ya no eran honestas, me daba cuenta que de a poco la vida de mi amigo se iba extinguiendo. Llegó un día en que ya no pudo más y me contó que ya no quería seguir aferrado a la vida, que quería despegar, salir volando y olvidar todo el dolor que sentía hace siglos, pasaron un par de años y todo seguía igual, con tratamientos y todo lo habido por haber la pena doblegaba cada vez más su alma, sólo quería morir, no salía de casa, no se alimentaba, sólo quería dormir y escapar aunque fuera en sueños de esta realidad de la que se sabia prisionero.
En algún momento no dí más, sentí el peso de su sufrir, me sentí egoísta y supe que ya no podía retenerlo para mí, tenía claro que él se quedaba en este infierno para no dejarme sola, tomé la decisión y fui a exponérsela, quizá no le pareciera tan disparatada.
Le dije que sí ya no quería seguir viviendo yo no podía retenerlo en el mundo de los vivos así como el estaba, que en este momento el pertenecía al mundo de los muertos, que necesitaba paz y calma y que aquí nunca las iba a conseguir, pero que no podía irse así, lleno de angustia, le dije que prefería que tuviera unos últimos momentos de paz, de gloria, de alegría. Y ese fue el plan, ambos pensábamos que no había nada peor que morir siendo lo último que viviste una condena, me avisaría cuando ya no aguantará más y al fin llegó ese día, salimos a correr, a jugar, a hacer todas esas cosas que hacíamos cuando niños, cuando estar juntos nos alejaba de todas las penas, cuando los miedos se achicaban al saber que teníamos una vida entera. Hicimos cosas que nunca nos habíamos atrevido, leímos libros, vimos películas, jugamos juegos, reímos, lloramos, pero por sobre todas las cosas nos amamos. Por último, una tarde nos juntamos en su casa, cocinamos lo que más nos gustaba por aquellos días, fue una velada perfecta, llena de risas y miradas cómplices, estaba todo tan bien, como nunca hace años, pero yo sabía que era el fin, lo intuía, ese era el pacto, que el alcanzara la felicidad antes de zarpar a nuevos mares. Intercambiamos fotos, historias y miles de sonrisas, un abrazo largo y apretado, un par de te amo, gracias por todo, la vida hubiera sido aún peor sin ti a mi lado, un disculpa, un no te preocupes siempre estarás a mi lado. Esa fue la última cena, al día siguiente cuando me desperté me sentí llena de paz, todo el peso que cargaba conmigo en mi espalda hace años se había ido, unas horas después su madre llamó y me dijo que había partido, yo ya lo sabía y no sentí culpa ni pena porque mi amigo era al fin libre, estaba en paz y yo ya no era su carcelera.
Tuvimos una niñez feliz, creo que si no hubiéramos estado unidos a tan corta edad hubiera sido un infierno para ambos, el con sus problemas y yo con los míos. En la adolescencia crecimos y maduramos juntos pero en esa etapa de nuestras vidas comenzaron las crisis, de ambos. Un simple juego o una travesura ya no alcanzaban para mitigar el dolor ante nuestros vacíos, cada vez más sentíamos el peso de la sociedad sobre nosotros, el peso de ser diferente en este mundo donde nadie te tiende una mano ni acoge cuando tu corazón esta tan hinchado de sentir que comienza a sangrar a raudales, así éramos los dos, un par de almas sensibles incomprendidas por los demás, pero en él había algo diferente, siempre me sentí como la fuerte, al igual que él me quebraba con mucha facilidad como el ala de una mariposa o una hoja seca en otoño pero siempre en mi renacían las esperanzas, era una guerrera, una luchadora, sabía que si me caía debía volver a pararme dispuesta a caerme de nuevo y volver a aprender, pero él no, cuando el mundo lo tiraba al abismo todo terminaba para él, eran semanas tratando de sacarlo adelante.
En algún momento me di cuenta de que las cosas ya no eran como antes, sus esperanzas de salir de las tinieblas en las que se sumía esporádicamente eran cada vez menos sinceras, me decía que pronto estaría bien sólo para hacerme sentir tranquila, pero yo notaba que mi amigo iba extinguiéndose de a poco.
Y llegó aquella edad en donde uno quiere estirar las alas y ser libre, volar lejos y bajo sus propias normas y expectativas, ahí los problemas se dilucidaron con mayor fuerza, mi amigo probó el alcohol y un cortocircuito inminente traspasó las fronteras de su autocontrol. Esa noche no estaba con él y aún siento culpa por ello, me entere por otros amigos en común que me llamaron para darme la alarmante noticia, había tratado de suicidarse, me costó mucho asumirlo aunque de cierta manera intuía que alguna vez iba a suceder, se veía en sus ojos que no apreciaba la vida.
De ahí en adelante pasó ante mis pestañas una sucesión de hechos que me hicieron darle una opción increíble a toda esta historia, la relataré más adelante.
Pidió perdón cientos de veces a todos, hubo quienes lo insultaron y trataron como lo peor, yo simplemente lo abrasé, no creo que la mejor manera de tratar a alguien que quiere morir sea haciéndolo sentir aún peor, además era mi hermano, en algún momento me prometí apoyarlo siempre, pase lo que pase, estar ahí para el cuando me necesitara y ese era el momento por excelencia. Pero las cosas no mejoraron, sus sonrisas ya no eran honestas, me daba cuenta que de a poco la vida de mi amigo se iba extinguiendo. Llegó un día en que ya no pudo más y me contó que ya no quería seguir aferrado a la vida, que quería despegar, salir volando y olvidar todo el dolor que sentía hace siglos, pasaron un par de años y todo seguía igual, con tratamientos y todo lo habido por haber la pena doblegaba cada vez más su alma, sólo quería morir, no salía de casa, no se alimentaba, sólo quería dormir y escapar aunque fuera en sueños de esta realidad de la que se sabia prisionero.
En algún momento no dí más, sentí el peso de su sufrir, me sentí egoísta y supe que ya no podía retenerlo para mí, tenía claro que él se quedaba en este infierno para no dejarme sola, tomé la decisión y fui a exponérsela, quizá no le pareciera tan disparatada.
Le dije que sí ya no quería seguir viviendo yo no podía retenerlo en el mundo de los vivos así como el estaba, que en este momento el pertenecía al mundo de los muertos, que necesitaba paz y calma y que aquí nunca las iba a conseguir, pero que no podía irse así, lleno de angustia, le dije que prefería que tuviera unos últimos momentos de paz, de gloria, de alegría. Y ese fue el plan, ambos pensábamos que no había nada peor que morir siendo lo último que viviste una condena, me avisaría cuando ya no aguantará más y al fin llegó ese día, salimos a correr, a jugar, a hacer todas esas cosas que hacíamos cuando niños, cuando estar juntos nos alejaba de todas las penas, cuando los miedos se achicaban al saber que teníamos una vida entera. Hicimos cosas que nunca nos habíamos atrevido, leímos libros, vimos películas, jugamos juegos, reímos, lloramos, pero por sobre todas las cosas nos amamos. Por último, una tarde nos juntamos en su casa, cocinamos lo que más nos gustaba por aquellos días, fue una velada perfecta, llena de risas y miradas cómplices, estaba todo tan bien, como nunca hace años, pero yo sabía que era el fin, lo intuía, ese era el pacto, que el alcanzara la felicidad antes de zarpar a nuevos mares. Intercambiamos fotos, historias y miles de sonrisas, un abrazo largo y apretado, un par de te amo, gracias por todo, la vida hubiera sido aún peor sin ti a mi lado, un disculpa, un no te preocupes siempre estarás a mi lado. Esa fue la última cena, al día siguiente cuando me desperté me sentí llena de paz, todo el peso que cargaba conmigo en mi espalda hace años se había ido, unas horas después su madre llamó y me dijo que había partido, yo ya lo sabía y no sentí culpa ni pena porque mi amigo era al fin libre, estaba en paz y yo ya no era su carcelera.
lunes, 2 de mayo de 2011
Batalla
La vida es una batalla y mis heridas de guerra están a la vista y presentes.
La angustia en un corte de proporciones bellas.
Me siento tan dispuesta a darle la cara a todo, a recibir la tormenta con los brazos en alto sabiendo que voy a aprender tanto, viviré por primera vez intensamente.
Saber enfrentar lo que venga, vivir con intensidad lo bueno y lo malo, no dejarse llevar por lo que dicen los demás, vivir bajo mis propios preceptos, seguir mi corazón y estar en paz con migo, eso es vida, esa es mi vida.
Aprendí a pararme luego de cada golpe, aprendí a vivir y disfrutar, vendrán nuevos golpes y caídas pero estoy lista para recibirlos y hacerles frente por igual.
La angustia en un corte de proporciones bellas.
Me siento tan dispuesta a darle la cara a todo, a recibir la tormenta con los brazos en alto sabiendo que voy a aprender tanto, viviré por primera vez intensamente.
Saber enfrentar lo que venga, vivir con intensidad lo bueno y lo malo, no dejarse llevar por lo que dicen los demás, vivir bajo mis propios preceptos, seguir mi corazón y estar en paz con migo, eso es vida, esa es mi vida.
Aprendí a pararme luego de cada golpe, aprendí a vivir y disfrutar, vendrán nuevos golpes y caídas pero estoy lista para recibirlos y hacerles frente por igual.
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